Mis lágrimas caen por mis mejillas.
Sus abrazos, sus miradas, sus sonrisas
se han quedado pegadas a mi cuerpo.
No quiero ducharme.
Quiero oler a su sudor marchito y enterrado.
Quiero sudar su recuerdo.
Quiero ser parte de su muerte y no vivir.
Detesto mi hedor a sonrisas, mientras ellos yacen
en mi abandono.
Detesto ser feliz sin su mano.
Detesto fotografiar sus lápidas
sin su sentir su respiración.
Soy una canibal de su pasado entregada a mi presente.
Ana Maria Tapias Garcia.
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