En los altos de las iglesias,
las cigüeñas
cantan por ser libres
juegan a ser valientes
olvidan el miedo
del destino,
que se esconde
en cada mirada
que acecha sus vuelos.
En los altos de las iglesias,
las cigüeñas
respiran sus sueños
con el abrazo
del horizonte,
que nunca las traiciona
que nunca las miente
que nunca las grita.
En los altos de las iglesias,
las cigüeñas
se inventan sus vidas
alejadas de calendarios
descuidando abecedarios,
sintiendo el hoy
no llorando por el mañana,
que se aproxima
a sus cuerpos
en silencio.
Ana Tapias
Ana Tapias( todos los derechos reservados)
