Camina junto a su andador,
sus piernas son fuertes y
agiles
como cuando era joven
y trabajaba en los campos de
castilla,
que renacen en su mirada
en la que leo
en cada verso que recita,
con deliberado entusiasmo,
que riega sueños
que dibuja utopías
que besa amaneceres
del ayer;
donde Bernardo
era un héroe
para Alberto, su hijo,
que le sigue
como una huella del destino;
que habla entre silencios
del amor de su padre,
que nunca se rindió ante
los abecedarios del dolor,
que nunca escribió lágrimas
en el horizonte,
que nunca discutió con la
adversidad
en el calendario.
Bernardo es la voz
de la supervivencia
que clama
que grita
que desea
ser memoria
en el mañana
Con cariño, a mis queridos,
Bernardo Martin y Alberto Martin, siempre en mi corazón
Ana Tapias(todos los derechos reservados)©