Muralla de sentimientos
que gotean en el calor.
Se evapora sin pedir permiso,
porqué no puede hacer otra cosa.
No tenemos armas para juntar las gotas
y darles forma.
Hemos de dejarnos inundar con su tristeza
que es su eutanasia.
Nunca nos perdonaremos haberla dejado morir.
Los apátridas sin empatía llorarán algún día
en el mar su despedida.
Ana Maria Tapias Garcia
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