La lluvia crea días en blanco y negro
donde el color se esconde detrás de la televisión.
Las gotas se difuminan en otros mundos donde las nubes
se visten de sangre y las lágrimas de luto.
La mirada busca un cojín como pañuelo.
Muertos sin sentido dibujan tormentas de dolor,
en pupilas que se resisten a creer que el hombre
sea capaz de generar tanta contaminación en las vidas
de sus amigos de paraguas.
La lluvia incendia ojos imposibles de apagar.
Ana Maria Tapias Garcia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario