Admiro a los ojos que lloran.
A veces creo que no sé llorar.
Que he olvidado cómo se hace.
Llorar por los errores que me acosan.
Me acosan en las miradas que me rodean.
Soy culpable de sangrar delante de ellos.
Ellos que nunca se equivocan.
Ellos que no tienen piedad.
Ellos que comen chicle por las calles
mientras yo sangro.
Sangro por mis errores.
Suplico mi perdón.
No soy creyente,
no sé sí alguna vez me perdonaré.
Ana Maria Tapias Garcia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario