El tren iba borracho de vida.
El alcohol le dejó sin respuesta ante la muerte.
- ¡ Qué haces aquí!-preguntó ella.
- No sé, he bebido demasiado y no recuerdo, nada-contestó el tren.
La muerte rió.
Rio ante la necedad de trenes borrachos
que olvidan que ella nunca bebe.
Ana María Tapias Garcia.
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