Prostituir emociones al mejor vendedor
en una noche de miradas y silencios.
Un sujetador que se deja ver.
Unos pómulos marcados de colorete.
Una mano que sabe donde va.
Una caricia que se acerca a una cicatriz
cubierta de soledad.
Una noche más de vendedores y compradores.
Ana Maria Tapias Garcia.
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