Caminaba buscando el atardecer
cuando apareció
alto, guapo, con su
abrigo negro,
apenas vi su rostro de esqueleto
su cuerpo ausente de sonrisas
sus labios entregados al
recuerdo
sus manos vacías de sudor
sus ojos repletos de lágrimas
sus piernas enfundadas de
tierra,
Los muertos vagan por las
calles
para que no olvidemos que
seremos ellos.
Ana Tapias(todos los derechos
reservados)©
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