lunes, 17 de febrero de 2014

Privatizar el desodorante, dos.

Puestos a privatizar los cuerpos de las mujeres
que dicten leyes para suavizar nuestro olor.
Usaremos un desodorante que nos dejará un aroma
hibrido entre mujer y muñeca.
 Los dictadores privatizan por miedo al pensamiento.
No pensamos si ellos no nos dejan.
Queremos pensar en libertad.
Ana Maria Tapias Garcia

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