Caminaba ajustada a sus pasos
cuajados de incertidumbre.
La gente no tenía dinero para comprar
su hipoteca.
La gente no podía soñar con pagar
su hipoteca,
La gente caminaba apretada a los caprichos
de aquellos que les robaban,
Robin Hood había muerto y con ellos
la lotería.
Ana Maria Tapias Garcia.
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