domingo, 29 de diciembre de 2013

Derechos Humanos

Derechos ensangrentados recorren el mundo
de las armas.
Armas más importantes que la sonrisas.
Sonrisas menos estratégicas que la violencia.
Violencia en mentes que han olvidado a los humanos.
Somos balas que dispara el poder.
Poder de mentes que violan mientras caminamos.
Caminamos llenos de heridas imposibles de curar.
Somos víctimas de manos que disparan.
Manos que nunca serán juzgadas y quedaran impunes.
Impunidad de nuestros derechos ensangrentados.
Ana Maria Tapias Garcia

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