domingo, 24 de noviembre de 2013

Habitantes del metro

Sólo tienen sus manos para vivir.
Alzan sus miedos en medio de cada estación.
Miedo a que les golpeen con la indiferencia.
La indiferencia apuñala sus dedos.
No pueden pedir.
No pueden sobrevivir.
No deben pedir.
No deben sobrevivir.
La indiferencia guillotina sus pies.
Mueren en el metro.
Nada son y nadie les mira.
Nada.
Ana Maria Tapias Garcia.

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