Calles inclinadas adornan mis huellas.
Huellas cansadas de sobrevivir a la nostalgia.
Calles abarratodas de músicos perderdores.
Músicos a quienes no ceden la palabra en el teatro.
Músicos inclinados en sus rodillas que claman estar derechos.
Músicos sin destino adoran mis lágrimas.
Lágrimas inclinadas en sus voces.
Ana Maria Tapias Garcia
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