Se quedo muy pequeña
sin sus padres,
hubo de sortear
su ausencia,
creció trabajando
aferrada al sacrificio
sin cuentos
sin juguetes
saltando sobre la nada.
Se casó, tuvo dos hijos.
Pasados los años
Edelmira sobrevive
dentro de los brazos
de su hijo: Emilio
que la invita a ser parte del hoy,
para no fracasar en el ayer,
donde Edelmira lo arropó
cada noche
bajo las estrellas de la lucha
bajo la oscuridad del dolor
bajo la necesidad de ser parte del mundo,
donde Emilio la deja
cada anochecer en silencio
esperando que al despertar
lo sonria como si los años no hubieran pasado
por sus ojos arrugados
por sus manos agotadas
por sus labios erosionados,
que esbozan palabras
cuyo destino
esta escrito sobre el horizonte.
Ana Tapias ( todos los derechos resevados)©
Con todo mi cariño a mi amigo José Emilio Otero Pascual
y a su madre Edelmira, que forman parte de mi vida

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