Caminamos hacía la eternidad
segundo a segundo,
cerramos los ojos
y nadie nos reconoce
dentro de nuestro ataúd
de silencios
de soledades
de interrogantes,
pero somos nosotros
los mismos
que ayer reíamos,
pero somos nosotros
los mismos
que ayer besábamos
pero somos nosotros
flores sin destino.

No hay comentarios:
Publicar un comentario