Cada mañana, me levanto a ciegas
con la incertidumbre colgada
bajo mis párpados.
No sé si recordaré cómo se escribe
tal vez mis manos hayan huido
buscando la risa.
Me lavo la cara
cierro los ojos
lloro
delante del espejo.
Voy a luchar
hasta la palabra final,
escribo.
Ana Tapias.
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