Absoluto en su sillón de nubes
observa pancartas con su nombre,
llora,
reflexiona,
amamanta la idea de la crueldad
de sus fieles,
no saben rezar sólo disparar.
Cerrados en el cisma,
envueltos en palabras de odio,
miran a Dios
que escupe desde su sillón.
Ana Maria Tapias Garcia.
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