La Amapola ha de aprender a rezar en soledad
a pesar de ser atea.
Su Dios, es su sombra, sólo ,ella, le protege
de los demonios: los propios, y los ajenos.
Su Dios, no dejara que vaya al infierno,
ni que llore , a pesar, del destino.
Su Dios, le acariciará con una sonrisa , y morirá
envuelta en su ego.
Ana Maria Tapias Garcia
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